Lanzamiento Alcarraza # 2

Consentimiento y apuesta[1]

Por: Mónica Larrahondo

Directora de la edición de Alcarraza. Cuaderno de psicoanálisis de la NELcf- Cali

Agradezco a la Comisión de Biblioteca por invitarme esta noche en este espacio que, bellamente, han nombrado como “A propósito de la letra”. En la orientación lacaniana hablar de “letra” nos reenvía inmediatamente a la “letra de goce”; pero hay que saber que ya en 1957 Lacan escribió “La instancia de la letra en el inconsciente” para dar cuenta que “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”. Aquí el lenguaje no es concebido únicamente como un instrumento que se encuentra al servicio del hombre para comunicarse con otro, sino para entender que el lenguaje precede y constituye al sujeto, y sus síntomas son la letra que se escribe en el alma y en el cuerpo.

Desde esta perspectiva, la letra no es tanto el fragmento de una palabra, ni su representación gráfica; sino que es la base material sobre la cual se apoya el inconsciente mismo. Previo al nacimiento del ser hablante se encuentra el Otro del lenguaje que prolifera una gran cantidad de palabras y dichos de los cuales algunos, no todos, nos conmueve profundamente. Haciendo alusión a la alcarraza, como vasija precolombina empleada para conservar el agua fresca, diría que muchas de las palabras, algunos de los dichos, de los significantes que hemos escuchado, se evaporan; pero hay algunos pocos que se decantan como letra de goce, y la experiencia analítica supone la lectura de aquellas letras decantadas que percuten nuestro cuerpo poroso.

Recientemente, en otro contexto y espacio de difusión del psicoanálisis, escuché y aislé de Fabian Shejtman dos expresiones que me hicieron eco en relación a la experiencia analítica y la edición y del segundo número de Alcarraza. Fabián hablaba del “declive de la función lectora” en nuestra época, y a su vez decía que “tomar la palabra es una posición lectora”. En relación a la primera expresión, sobre el “declive de la función lectora”, pensaba que, efectivamente, hay un declive en la lectura de libros y revistas; pero también de un querer saber sobre nuestros síntomas, sobre el inconsciente. Entonces, cuando escuchaba sobre el “declive de la función lectora” lo asociaba con el rechazo del inconsciente, y la política de un psicoanalista debe consistir en hacer existir el psicoanálisis y, con ello la del inconsciente. En esa perspectiva, la creación de una revista de psicoanálisis es una cuestión política del analista ciudadano, en tanto es dejar por escrito las letras extraídas del psicoanálisis existente, y del movimiento analítico en ese lugar. Este punto me lleva a pensar en la segunda expresión que aislé, y es en relación a la posición lectora.

Cada número de una revista de psicoanálisis, en nuestro caso de Alcarraza, supone un “tomar la palabra” y una “posición lectora”, que subraya el trabajo y movimiento acontecido en un determinado lugar, en esta ocasión en la NELcf- Cali. Ningún discurso, ninguna publicación es ingenua o casual, incluso si en ella hay actos fallidos. Si somos fieles a Freud sabemos que los actos fallidos, los síntomas y los sueños son manifestaciones del inconsciente que revelan una verdad. Entonces, lo que les quiero decir es que en la edición del segundo número de Alcarraza estuvo atravesada por la posición lectora de algunos seres hablantes, empezando por quien les habla, y por los miembros del Directorio de la sección. Pues bien, desde esta posición lectora recorté dos significantes que hicieron eco en mí y, creería, que también en el sujeto Escuela de la sección. Se trata de los significantes Consentimiento y Apuesta, título del segundo número de la revista.

Consentir a la experiencia analítica, a su práctica y a su clínica ha sido en los últimos años una apuesta decidida en nuestra sección, recordando con Freud que en relación al clínico psicoanalista hay al menos dos: el que se encuentra cuerpo a cuerpo con el paciente en su práctica; y aquel que formaliza sobre lo acontecido en dicho encuentro. Entonces hemos apostado desde el Directorio por “Talleres Clínicos” y “Encuentro Clínico”, donde además de pensarnos lo que sería la construcción de un caso clínico, la lógica de la cura y la posición del analista, nos hemos dejado enseñar por las Enseñanzas de un Analista de Escuela (AE). Y yo, como lectora de la vida asociativa de la NELcf- Cali, me parecía importante decantar en la publicación de Alcarraza 2 algunas letras de este trabajo.

En la presentación que hice en el marco del “Encuentro Clínico”[2] de este año, me preguntaba ¿desde dónde se publica?, y podría decir hoy que se publica desde una posición lectora a partir de la cual se toma la palabra. Después de todo, publicar supone un tomar la palabra, y desde ese lugar puntuamos la letra de nuestro trabajo, con el sueño de conmover en algunos cuerpos su posición en relación a la experiencia analítica, su formación y su lugar en la Escuela.

Comparto en este espacio dos fragmentos que leímos en el transcurso de los años en que iba leyendo el movimiento de la sección y que, además, fueron claves en la elección del título de este segundo número. El primero corresponde a dos citas de Miller extraídas de su seminario Causa y Consentimiento, las cuales hago resonar teniendo por perspectiva la experiencia analítica, la formación del analista y la experiencia de Escuela. Leo:

“... en la experiencia analítica misma, ya que, para que ustedes estén en análisis, es necesario que otra persona diga “si””[3]

“El oscuro problema del consentimiento, del asentamiento subjetivo (…) debe ser zanjado, y para ello hay que tomar este desvío por la posición del analista, que de entrada es una posición de acogida.

El aparato invisible del análisis está destinado a desnudar el decir que sí y el decir que no, y el analista es convocado a decir que sí o decir que no (…)”[4]

Subrayo estos apartados porque me hace pensar que, efectivamente, para que un tratamiento analítico se inicie es necesario dos cuestiones: primero, que quien consulta consienta a la posición analizante, que levante su represión y ponga lo suyo; pero también es necesario que el llamado a ser analista diga “sí” al tratamiento que pretenda dispensar. En ese orden de ideas, convendría preguntarnos en relación a la experiencia de Escuela y la formación que ella dispensa. Hasta qué punto nos dejamos permear o no, como alcarrazas que somos, por sus letras. En medio de esta reflexión, pensaba que en la NELcf- Cali hubo un movimiento que giró alrededor de un consentimiento a la clínica psicoanalítica y a hacer de la Escuela un partenaire en la formación de los analistas practicantes que en ella habitan.

El segundo trabajo es una cita de Marcela Almanza publicada en un texto titulado, justamente, “Una nueva apuesta”. Dice Marcela:

“La puesta en marcha del dispositivo en una Escuela constituye entonces, de entrada, un acto de confianza y de consentimiento [vemos aquí de nuevo la palabra “consentimiento”] que concierne tanto al procedimiento en sí (…) como a aquel que (…) solicita ingresar al dispositivo como pasante. Y hay que decir que, una vez finalizado el proceso, cuando surge la nominación de un AE, este tiene el valor de una apuesta”,[5] que, además, revitaliza la vida de Escuela.

Pues bien, la edición de este segundo número estuvo atravesada por un deseo, no anónimo, que pretendió hacer resonar dos significantes presentes en nuestra formación como analistas: Consentir a la clínica de la orientación lacaniana, y apostar a una formación que no cesa de no escribirse, donde la Escuela puede ser un lugar invaluable si consentimos a ello.

Para finalizar, en lo que a la publicación del segundo número de Alcarraza respecta, diría: consentir a que las letras decantadas en este tiempo sean leídas por otros; y, apostar a que la publicación sea las huellas de un deseo de transmisión que resuene en quienes se interese por la clínica psicoanalítica de la orientación lacaniana.

Muchas gracias.


[1] Trabajo presentado en “Noches de Biblioteca. A propósito de la letra”” en la NELcf- Cali, 29 de Mayo 2024.

[2] Encuentro Clínico de la NELcf-Cali. “El síntoma. Brújula en la práctica analítica”., 16 de Marzo 2024.

[3] Miller, J-A., Causa y Consentimiento, Paidós, Buenos Aires, 2019, p. 39

[4] Ibid., pp.41- 42

[5] Almanza, M., “Una nueva apuesta” en La práctica del pase en las Escuelas del Campo freudiano, Gramma Ediciones, Buenos Aires, 2022, p. 27.