La lógica del Uno por Uno en el dispositivo del cartel

el

Gloria Irina Castañeda, Asociada

Escritorio de Jacques Lacan

Las II Jornadas de la sede: “¡Eso se goza!”, provocaron varios efectos de formación, especialmente en lo que concierne al dispositivo del cartel “haiuno”, que se conformó con un año de antelación preparatorio a las jornadas y del cual formé parte. Su resultado fue la puesta a cielo abierto de los productos de los cartelizantes en dichas jornadas. El cartel responde a la lógica del No-todo, del Uno por Uno con su proyecto de estudio sobre el psicoanálisis, que se opone a la lógica del Todo que se arma entre el conjunto de cartelizantes con un Más Uno.

Cuando se dice Uno por Uno significa que nos orientamos en la vía del deseo por el saber, saber que no está encarnado en el más Uno, ni en uno, ni en otra persona del cartel, pues, siempre estamos todos dando vueltas alrededor del agujero del saber, lo que trae como consecuencia ponerse a trabajar. Ello implica, según Miller[1], un trabajo decidido que vaya contra el amor a la ignorancia por efecto de la represión, como lo advierte Lacan al final en su acto de Acto de Fundación, y, por otro lado, al reconocimiento de la singularidad del Uno de cada Uno, en contravía con los riesgos que supone la identificación al amo del saber.  

Uno de los principales efectos que produce la lógica del Uno por Uno en el dispositivo del cartel, es la transferencia de trabajo; trabajo decidido que moviliza la libido hacia una causa común, pero sobre todo personal. Así la transferencia se enlaza no hacia una persona en particular, sino ante una causa común, que en este caso se corresponde con la pregunta de cada uno de los cartelizantes en torno a su tema de interés. Causa que se teje con la lengua del Uno, que transmite lo singular de la experiencia. Experiencia que en mi caso fue vivificante y que supuso poner mi cuerpo en la Escuela, con un saldo de saber sobre el goce en la enseñanza de Lacan, que por supuesto, no cierra la pregunta en cuestión, queda un camino abierto para seguir transitando el psicoanálisis y muchas más preguntas que dan cuerpo a mi deseo de formación.


[1] Jacques Alain Miller (2000). El banquete de los analistas. Editorial Paidós: Buenos Aires. 1 edición. P.174

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